sábado, 26 de diciembre de 2015

La escritura independiente de Diego Arbit –por Leonel Tribilsi ¿Te conté alguna vez que yo por dos años no bebí ni un vasito de cerveza, Pájaro? Completamente abstemio, dos o tres años fueron. Hace poco le conté eso a Simón en el P*** ¿Y sabés lo que me contestó? Y adónde ponías toda esa añoranza. La más importante de todas las historias, Diego Arbit. Introducción Los aspectos más importantes de determinadas obras artísticas escapan a la percepción si se las encaran únicamente en su literalidad y se las ven como obras unívocas y acabadas en sí mismas. En estos casos el peso relativo de lo que rodea a la obra en sí (llámese contexto) se torna decisivo a la hora de incursionar en su examen. Acercarse a la obra de Diego Arbit en función de sus libros publicados –más de una decena- requiere este tipo de consideraciones aún cuando ya de por sí en sus textos se presenta este aspecto de un modo directo y transparente. Sus narraciones cargadas de autobiografía nos llevan directo a la grieta. Desde la primera página –o incluso en algunas de sus contratapas- se deja en claro que Diego Arbit y su obra exceden los límites de las hojas en que se lo lee. Desde el vamos, en los paratextos que acompañan a sus novelas, podemos descubrir que el autor es calificado como: “Escritor, performer, actor, improvisador, productor. Estuvo entre las personas que iniciaron la FLIA (Feria del Libro Independiente y A), es miembro fundador de la Orquesta Trompa de Elefante […] grabaron dos discos y filmaron un cortometraje […]. Es parte del dúo Poesía Estéreo junto a Sagrado Sebakis […] y con él crearon el grupo Sucede […]. Es el campeón nacional de poesía oral 2012. También realiza actualmente el espectáculo “Alta Cumbia” junto a Claudia Farías. Grabó discos de improvisación, co-dirigió una ópera experimental, dirigió teatro, escribió y edito una docena de libros, casi todos autogestionados […]. No para de hacer y producir arte desde principios del 2000.”(ii) Las narraciones en tono anecdótico que escribe Arbit en sus libros nos conducen inmediatamente al Arbit multifacético, donde su rol de productor o agitador cultural tiene una preeminencia notable. Y desde ese rol Arbit escribe como quien abre las puertas del zoológico. La obra de Arbit reivindica la cultura independiente de su época y se desarrolla en el medio de un enjambre de autores, escritores, poetas, músicos, artesanos, pensadores, editores, libreros, pintores, escultores, cineastas, bailarines, coreógrafos, actores, directores, productores, y muchos etc. Diego Arbit es un movilizador ante todo, y vista desde afuera, su obra es toda una declaración. Lo que se desliza es la observación de que hay una forma diferente de hacer arte, diferente de aquél arte que es entretenimiento burgués, diferente del arte que es mero consumo y colección. Se trata de un arte incatalogable puesto que nunca está definido totalmente. Aún cuando lo que tenemos en la mano es un libro –sencillamente un objeto- no sabe a libro puesto que su cruda transparencia nos invita a visitar su doble arista. Si la magia de las ediciones independientes (los libros de Arbit son editados de forma independiente por él mismo o por otros artistas que gestionan editoriales independientes) tienen el sabor de una invitación –hacé vos mismo tu propio libro- en Diego Arbit esto se cumple por partida doble e incluso triple si es que ese libro “independiente” que narra las anécdotas del propio escritor y su entorno de artistas independientes ha llegado a vos de la mano del propio Diego Arbit, el de carne y hueso (y a esta altura cabe preguntarse cuál será su aspecto más verdaderamente carnal). Entonces, y sin más prefacio que esta presentación del autor-productor, invito a reflexionar algunos aspectos de su obra (basándonos en los textos de sus libros, pero sin detenernos únicamente allí) en relación a determinadas temáticas filosóficas sobre las teorías de lo estético y lo político. La lectura de Arbit nos acerca a un mundo de autogestión y producción cultural que es posible abordar desde diversos enfoques. Laburante todo pasa y todo queda pero lo tuyo es pasar pasar haciendo el laburo construyendo gloria a los demás. Laburante no hay salida, sino siempre laburar y no volver la vista atrás se ven las horas vendidas como estrellas sin colgar día a día peso a peso se hace pesado el andar. Laburante no hay salida sino siempre laburar! La vida es sueldo, Alejandro Berón Díaz. Este mundo equivocado En la obra de Diego Arbit es posible hallar, con cierta reiteración, reflexiones catárticas sobre lo que él considera los males y las miserias del mundo en el que vivimos. Tal vez sea ésta una de las características más peculiares de su escritura. En algunos de sus libros esta catarata de verborragia aparece con mayor frecuencia y violencia que en otros; y también varía la orientación y la intención de tales afirmaciones. En el extremo del odio, Arbit apunta sus fusiles al mundo, a la injusta realidad social en general. La miseria aparece como una triste realidad, y, si bien es cierto que hay un dejo fatalista -dado que el mundo ya está así arruinado-, el autor no puede dejar de señalar y de acusar. Si el mundo no puede cambiar al menos que oigan su grito, y que los responsables, en primer término quienes detentan el poder, ya sean políticos, jueces o policías escuchen su ira y sepan que la miseria es recíproca, que el sometimiento que ellos ejercen con su injusticia es equivalente al desprecio que sus vidas mezquinas merecen: “…y en silencio, estaban sentados frente a la corte de justicia, les decían silenciosamente, modestamente que ellos, los gobernantes, los jueces, los empresarios eran unos reverendos hijos de remil puta, ¿alguno de los que está leyendo esto tiene que ver con ese tema? Díganme ¿por qué no se pegan un tiro de una vez? ¿No se dan cuenta lo equivocada que es su vida para llegar a ser responsables de semejante situación? Díganme en serio ¿Por qué está mal que los secuestren o los violen o los torturen a ustedes gente rica y poderosa un grupo de personas brutales si ustedes son responsables de cosas mucho peores? ¿Por qué es injusto que les roben sus joyas, o que los caguen a huevazos, o que los amenacen diariamente si son capaces de semejantes asesinatos y crueldades? Péguense un tiro mierdas, háganme caso, ustedes valen muy poco, la humanidad en sí vale muy poco, ustedes mucho menos”.(iii) Estas reflexiones salen a flote haciéndose paso entre las descripciones de insólitas –o no tanto- escenas de la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano Bonaerense. Niños cartoneros, jóvenes drogadictos, asesinos, ancianos golpeadores, policías corruptos, pobres, borrachos, locos. Los paseos de Arbit van directo a las estaciones subterráneas de la vida urbana. Arbit visibiliza especialmente lo que el papel de diario intenta cubrir en las plazas, lo que las rejas de esas plazas pretenden encerrar (del lado de afuera), lo que la noche esconde. El mundo incurable, y sus perpetradores allá lejos, en sus despachos de jueces. O tal vez no tanto. Arbit trae el odio a la superficie y lo enfrenta cara a cara. Las anécdotas se detienen para evidenciar a los sujetos que son hipócritas en sus vidas, que actúan con falsa superioridad, que elijen ser detentadores de la cultura para excluir a los artistas que no cuajan en los estilos hegemónicos. Y en este segmento los personajes a los que se enfrenta son muchos, y son cotidianos. Son los pares de Arbit que han elegido el mundo de la satisfacción del consumo, son los vecinos que han oído demasiada televisión y que le hacen caso, son los que no pueden socorrer a otra persona porque solo ven la alteridad del desclasado desde su comodidad burguesa. “[…] y también claro, el aroma de ciudad, invadamos esa colinita que introduje con un par de buenas torres modernas, pongámosle seguridad, tecnología, quitémosle un poco de personalidad maravillosa y describamos entonces a la ciudad con los deseos del ciudadano, del citadino, que todavía quiere más seguridad, es que se siente inseguro. Tan inútil se volvió el pobrecito que ya no se puede defender solo, hace pesas, hace ejercicios, se coge a cuanto se cruza, caga a cuánto amigo ve, pero el pobrecito traidor, educado para eso, para la traición, no encuentra forma de sentirse seguro, o lo que es mejor, se dio cuenta de que no hay forma de vivir seguro […]”(iv). Arbit no deja de denunciar al “caretaje”, y en ese mismo acto se exorciza a sí mismo, porque no le basta con ser paria sino que él mismo cura su caretaje personal en cada acto de su vida y su obra –en sentido amplio, como escritor y como productor cultural-. Y también porque de alguna manera Arbit entiende que los seres humanos, en el mundo que les es dado, viven condicionados y por ende llenos de contradicciones. La miseria del ser humano es a la vez criticable y entendible (al menos resignadamente): “… después de todo estábamos en un parque público, paseando con un montón de gente desconocida, gente llena de miserias y humillaciones a cuestas, llena de resentimientos y frustraciones, decidida a traicionar a quién fuera cuando fuera en cualquier momento, y en cualquier lugar…”.(v) “La gente que más quise y que más quiero muchas veces es así, esa gente seguramente no pasaría por lo que pasa, y no haría las cosas malas y por momentos inaceptables que hace si el mundo de los humanos no estuviese tan equivocado, realmente lo creo así, pero bueno, este mundo es el mundo que habitamos, y no otro, y a veces las cosas inaceptables son simplemente inaceptables…”.(vi) En este sentido resulta interesante ver cómo esta postura que toma Arbit lo lleva a rechazar todo un mundo y sus significados. Esta postura coincide con lo expresado por Bataille: “Es hora de abandonar el mundo de los civilizados y sus luces. Es demasiado tarde para empeñarse en ser razonable e instruido, lo que ha llevado a una vida sin atractivos. Secretamente o no, es necesario volvernos totalmente diferentes o dejar de ser”.(vii) En Arbit –y en su séquito de personajes- el mundo civilizado ha llevado a una miseria tal que, más allá de que se pueda o no revertir (ya volveremos sobre este punto), no es posible seguir abonando con una postura de pacífica complacencia. Hacerlo sería volverse cómplices, es cierto, pero más aún, esta elección tiene una motivación que excede el razonamiento moral, es también una elección de índole estética. Trabajo El enfrentamiento queda mucho más claro al acercarnos al retrato que hace Diego Arbit del mundo del trabajo. Especialmente en En las paredes de la fábrica de hombres se observa la esencia del mundo gris del cual Arbit huye y en contraposición al cual Arbit construye y ramifica las redes de artistas con quienes comparte el afán creativo. “Mi número de legajo es 72707, lo que yo veo y escucho todos los días lo vieron y escucharon otros tantos empleados antes que yo. La miseria se siente en la silla en la que me siento, en el rollo de papel, en la planilla de cajeros, la planilla de cadetes, auxiliares, encargado de envíos. Escupe rara bilis el gerente al saludarte de elegante sport. Todos los empleados contaminados por la miseria del supermercado, por la miseria de la gente”.(viii) El ojo de Arbit es incisivo y logra entender que incluso en el ámbito del ocio las dinámicas de la producción se reproducen y hegemonizan la diversión: ”[…] lleno de gente hacía calor mesas y mesas afuera con gente emborrachándose y gritando y bailando las canciones más espantosas creadas por la humanidad y tirando una cantidad de comentarios sobre lo que veían en televisión que me sorprendía, más que nada porque varios ese sábado a la noche quizás sí trabajaban varias horas por día, los fines de semana no estaba copado por ricos Plaza Serrano, en muchos casos venía gente que laburaba muchas horas y dejaban las horas restantes, por lo visto, para descansar su cabeza en estupideces, que las repetían entre las mesas de los bares, casi casi que los comentarios eran iguales, podría ser, incluso, si me pusiera a mirar desde afuera, que todo esto que pasaba fuese un número musical, que los comentarios no fuesen otra cosa que un coro tirando texto, y que las risas fuesen las respuestas de los otro intérpretes”.(ix) En este sentido ya nos advertían Adorno y Horkheimer: “El amusement (x) es la prolongación del trabajo bajo el capitalismo tardío. Es buscado por quien quiere sustraerse al proceso del trabajo mecanizado para ponerse de nuevo en condiciones de poder afrontarlo. Pero al mismo tiempo la mecanización ha conquistado tanto poder sobre el hombre durante el tiempo libre y sobre su felicidad, determina tan íntegramente la fabricación de los productos para distraerse, que el hombre no tiene acceso más que a las copias y a las reproducciones del proceso de trabajo mismo. El supuesto contenido no es más que una pálida fachada; lo que se imprime es la sucesión automática de operaciones reguladas. Sólo se puede escapar al proceso de trabajo en la fábrica y en la oficina adecuándose a él en el ocio. De ello sufre incurablemente todo amusement. El placer se petrifica en aburrimiento, pues, para que siga siendo placer, no debe costar esfuerzos y debe por lo tanto moverse estrechamente a lo largo de los rieles de las asociaciones habituales. El espectador no debe trabajar con su propia cabeza: toda conexión lógica que requiera esfuerzo intelectual es cuidadosamente evitada. Los desarrollos deben surgir en la medida de lo posible de las situaciones inmediatamente anteriores, y no de la idea del conjunto”(xi) El mundo del trabajo es una pesadilla en la que reina la codicia, la traición, la sumisión, la esclavitud, la opresión, el tedio y la resignación. “¿Querías hacerte el pillo? ¿Sabés lo que hacemos con los nenes inteligentes? Nosotros hacemos mierda de inteligentes. Caquita de inteligentes o te gusta lo que tenés o no tenés más. No hay más allá, y si hay más allá el camino está cortado. Muerto o loco antes de más allá”.(xii) Aquí nuevamente Arbit se encuentra con Bataille dado que a ambos les resulta intolerable una vida sin placeres donde prima la lógica de la administración: “La parte más apreciable de la vida se plantea como la condición –a veces incluso como la lamentable condición- de la actividad social productiva”.(xiii) Y Ambos entienden que jugar esta carta implica a su vez un alejamiento de la norma: “Pero aún en el momento en que se prodiga y se destruye sin hacer el menor cálculo, el más lúcido ignora el porqué o imagina que está enfermo; es incapaz de justificar utilitariamente su conducta y no se imagina que una sociedad humana pueda tener interés, al igual que él, en pérdidas considerables, en catástrofes que provocan, de acuerdo con necesidades definidas, tumultuosas depresiones, crisis de angustia y, en última instancia, cierto estado orgiástico”.(xiv) La figura del réprobo que Bataille asoció a la del poeta (“Es frecuente que no puedan disponer de las palabras sino para su propia pérdida, obligándolos a escoger entre una opción que convierte a un hombre en réprobo, tan profundamente separado de la sociedad como las deyecciones de la vida perceptible, y una renuncia cuyo precio es una actividad mediocre, subordinada a necesidades vulgares”.(xv) ) es visitada en algunos textos de Arbit. En Tríptico, por ejemplo, bajo una trama surrealista se presenta una dupla de personajes que desafían y por momentos invierten los sentidos de lo réprobo. Se trata del escritor Torbi y la anciana Zunilda. La anciana millonaria aborrece lo que Torbi escribe porque es asqueroso, grosero y blasfemo, por lo tanto decide comprar todos sus libros para poder destruirlos. Torbi escribe entonces a mansalva para poder vender más (y subsistir económicamente), y, paradójicamente la anciana termina financiando la proliferante literatura repulsiva de Torbi. Con esta caricaturización se cuestiona las categorizaciones sociales que excluyen a sus miembros tildándolos de locos o réprobos, siendo que la sociedad misma esconde bajo sus alfombras muchísimos traumas y resentimientos que aún debe resolver. Contrahegemonía Víctor Crastre nos dice con respecto a los surrealistas: “esos que pretendían cambiar las condiciones de la existencia humana, no podían vivir obedeciendo a las leyes y las costumbres de la mayoría”.(xvi) Y para el caso de Arbit es posible pensar que, por un lado, no se despega del todo de una concepción fatalista con lo cual cambiar las condiciones de la existencia humana sería un despropósito por lo ambicioso, la mirada de Arbit se resigna un poco en este punto. Pero por el otro lado, y más allá de las palabras, es decir, en el terreno de la acción que rodea a los textos del autor, es apreciable una constante llamada a la creación de nuevos espacios con nuevas reglas. Si Arbit cree o no que se puede cambiar al mundo no es algo fácil de determinar. Por lo pronto podemos afirmar que si bien acepta los reveses de la vida (en ocasiones lo hace con una frialdad y raciocinio admirables) no lo hace sin antes correrse a sí mismo y sin denunciar lo injusto. Pero además es notorio que Arbit confía de manera optimista en el arte, en las movidas que gestiona, y sobre todo en las personas con las que se cruza. Sus textos son poblados por estos compañeros de ruta y por este espíritu: “La Feria [FLIA] había sido siempre completamente anárquica y eso la hacía hermosa, equivocados o no la energía de los que participábamos era increíble, éramos tantos buenos artistas y malos artistas pero apasionados artistas juntos era tanto lo bueno que saqué de la FLIA que no me podía quejar mucho…”.(xvii) El arte y el entusiasmo de Arbit radican principalmente en gestar, impulsar, incentivar las movidas culturales de sus contemporáneos con quienes comparte en gran medida las condiciones de autogestión y la postura contra hegemónica. Según Bataille “Un mundo que no puede ser amado hasta morir –de la misma manera que un hombre ama a una mujer- representa solamente el interés y la obligación del trabajo”(xviii) , y Arbit ama hasta morir el mundo que él crea a su alrededor con sus compañeros de viaje: “… y es que eso era lo más increíble que tenía en esos días, cada charla cada tema cada pensamiento era genial, cada construcción de una idea era hermosa, colectiva, complementaria, compleja, cada idea era una idea bien tratada, cada palabra se enriquecía con otra palabra, y cada voz era feliz por compartir el aire amistoso la alegría de vivir por vivir, la alegría de durar porque sí sin motivo, solamente respirar, pero respirar de verdad, cada sonrisa cómplice con cada amigo con cada amiga todo era buena amistad, todo era real amistad, todo era hermoso”.(xix) Más allá de lo que podríamos considerar hasta ahora como una declaración de principios, donde el mundo del trabajo y la vida sin placer son intolerables, hemos atisbado brevemente las sugerencias constructivas de la literatura de Diego Arbit. Sus páginas reflejan un mundo caótico de acción artística colectiva. Resulta oportuno ver hasta qué punto y de qué modo dicha acción es fomentada por el autor en su obra. Estética Como se puede notar claramente, lo artístico en Diego Arbit no puede ser separado de la realidad empírica en la que se constituye. Toda su obra se enmarca en el signo de la participación y la gestión del arte subalterno. Esto es tan así que se nos hace difícil escindir su obra escrita de sus labores como productor. La descripción de espacios en los que participa –FLIA, P***, Sucede, Orquesta trompa de elefante-, su relación con otros editores –Milena Caserola, Rey Larva, )el asunto(- y la aparición de otros artistas en sus páginas son una muestra de ello. Dado este panorama es posible plantearse un mismo problema hacia sus diversos extremos. A saber, si la obra escrita de Arbit es una extensión de su labor como productor, es decir si es posible evidenciar el elemento político como un efecto buscado a través de sus páginas; o si es posible reconocer en su accionar político las directrices de lo que podríamos llamar un estilo estético definido; o incluso si su estética escrita refleja de algún modo las estéticas del movimiento que Arbit gestiona. Según Adorno “las obras de arte son imitaciones de lo empíricamente vivo, aportando a esto lo que fuera le está negado”(xx) , lo cual es notorio en Arbit tanto en la superficie (contenido) de sus textos donde se cuentan las historias bajo el control de la pluma del autor que modela los resultados, como en el estilo (forma) de su prosa que se rebela contra las reglas de puntuación, se apresura, y se repite redundantemente. Estos recursos de estilo reflejan la rebeldía del autor con respecto al mundo en el que se sitúa, una rebeldía que apela a la negación mediante la puesta en práctica de una alternativa o contracultura, aún a riesgo de ser caratulada como errónea o ilícita por parte de los detentadores de la verdad en gramática. En la gramática de Arbit él se da el lujo de ganar, lo mismo que en la edición de sus libros. Ninguna editorial le corrige la puntuación porque es él mismo quien se edita. Y esta victoria sobre el mundo la puede realizar en el arte porque es una victoria que le está negada en la empiria. Sin embargo, la lucha no se detiene allí, y dando vuelta los factores es posible entender la escritura de Arbit como una práctica en sí, con sus claras intenciones políticas. La simple enumeración de actividades artísticas que desafían al establishment de la cultura establecida ya es de por sí una invitación al lector a correr los ejes de su percepción. Todo en Arbit huele a autogestión. Y la autogestión se nutre de lo diverso, de lo caótico, de lo inclasificable. Este punto es tan importante que incluso es posible pensar que la obra de Arbit por momentos se ve empobrecida por esta característica: La enumeración de espacios y personajes artistas le hacen perder agilidad en la redacción; la recurrente adjetivación que hace el autor sobre sus compañeros de aventuras, primando siempre su percepción (por lo general benevolente) sobre la capacidad artística del otro. Es posible que el carácter didáctico de la obra prevalezca de a momentos por sobre el estético. Lo otro, reconocer en su accionar político las reminiscencias de su estilo artístico, es mucho más difícil de constatar. No podemos más que suponer que la interrelación es fluida. Conclusión A modo de conclusión podemos decir que la obra escrita de Diego Arbit conforma una unidad junto a su labor como productor de la cultura alternativa, y que en esta unidad se ven reflejadas tanto las características del estilo estético propio de la creación del autor como las características políticas de los diversos colectivos en que él mismo participa y gestiona. Queda como tarea pendiente revisar las temáticas recurrentes en los textos de Arbit como son el sexo, la amistad, el alcohol y las drogas, entre otras. También es posible analizar las estructuras de sus novelas en tanto composiciones narrativas. Pero sobre todo, y de un modo más prometedor, sería interesante reunir en el análisis a las obras de Diego Arbit con las de sus contemporáneos generacionales o posteriores y establecer continuidades y rupturas tanto en lo político como en lo estético; pero esta vez en función de los colectivos de artistas tomados en su conjunto. (i) Casa de artistas clandestina, no tenemos autorización para publicar su nombre o dirección. (ii) Arbit, Diego. Un buen trío. Buenos Aires: Milena Caserola, 2014. (iii) Arbit, Diego. Nada para nadie. Rey Larva Editorial, sin fecha. (iv) Arbit, Diego. La más importante de todas las historias. Buenos Aires: el autor, 2011. Pág. 22. (v) Arbit, Diego. Nada para nadie, op.cit. (vi) Ibid.. (vii) Bataille, Georges. La conjuración sagrada. Buenos Aires: Adriana Hidalgo Editora, 2008. Pág. 228. (viii) Arbit, Diego. En las paredes de la fábrica de hombres. Buenos Aires: Milena Caserola, 2013. Pág. 19. (ix) Arbit, Diego. La más importante de todas las historias, op.cit, p. 50. (x) Diversión. (xi) Horkheimer, Max; Adorno, Theodor. Dialéctica del iluminismo. Buenos Aires: Sudamericana: 1988. P.10. (xii) Arbit, Diego. En las paredes de la fábrica de hombres, op.cit.3. (xiii) Bataille, Georges, op. cit., p. 111. (xiv) Ibid., p. 111. (xv) Ibid., p. 117. (xvi) AAVV. Actas surrealistas. Buenos Aires: Quadratta, 2004. Pág. 9. (xvii) Arbit, Diego. Nada para nadie, op.cit. (xviii) Bataille, Georges, op. cit., p. 228. (xix) Arbit, Diego. La más importante de todas las historias, op. cit., p. 105. (xx) Adorno, Theodor. Teoría estética. Madrid: Hyspamerica, 1983. Pág. 14

lunes, 20 de julio de 2015

Millones de gracias a Gustavo Yuste por la entrevista que me hizo para La Primera Piedra Gracias por el interés y la onda!!!! Viene haciendo muy buenas notas en relación a la poesía y literatura contemporánea, recomiendo!!!!!! http://www.laprimerapiedra.com.ar/2015/07/que-es-la-poesia-4-diego-arbit-la-poesia-dice-en-menos-palabras-lo-mismo-que-dirian-otros-dando-mas-vueltas/

lunes, 1 de junio de 2015

MAÑANA MARTES 2/6 HAY CIRCUITO CERRADO DE POESÍA ESTÉREO EN LA OREJA NEGRA!!!!! URIARTE 1271, PALERMO, DESDE LAS 21HS HASTA LAS DOS DE LA MAÑANA YA VINIERON MÁS DE 500 PERSONAS A VER ESTA NUEVA ETAPA DEL CICLO!!!! NO SE PIERDAN ESTO!!!!!!

viernes, 29 de mayo de 2015

https://soundcloud.com/la-ultima-seda/diego-arbit-en-la-ultima-seda-por-fm-zoe-1071

lunes, 25 de mayo de 2015

Martes 26/5 Circuito Cerrado de Poesía Estéreo en La Oreja Negra

AHORA ESTOY EN CALZONCILLOS, BOCA ARRIBA, RE TRANCA, Y MI NOVIA ESTÁ EN UNA FIESTA GAY/ HOY UN TAXISTA CON EL QUE VIAJÉ ME AGARRÓ LA MANO Y ME HIZO REZAR CON ÉL [ES LO MAS CERCA QUE ESTUVE DE UNA RELACIÓN EN ESTE MES]/ NADIE PUEDE MIRAR A SCIOLI A LOS OJOS/ HOY ESCUCHÉ ESTO: NO TE MUEVAS MÁS QUE TENGO EL PREPUCIO EN TUS BRAKETS/ ROCIAME CON NAFTA, PRENDEME FUEGO Y HACÉ POR TELEVISIÓN EL RECLAMO QUE QUIERAS... MARTES 26/5 A LAS 21:00HS hacemos Circuito Cerrado, de Poesía Estéreo en La Oreja Negra, Uriarte 1271, Palermo. VOLVIMOS Y PEGAMOS ALTO LUGAR!!!!!! Circuito Cerrado es un recital bien manija en Poesía Estéreo (Sagrado Sebakis Leon y Diego Arbit) con la co conducción y actuación de DoGo NauTa LA ENTRADA ES LIBRE Y GRATUITA!!! Aunque en algún momento pasamos una gorra. APERTURA DE VIDEOS DE VJ SAGRADO!!!!!!!!!!!! CUARTA EDICIÓN EN LA OREJA NEGRA PERO EDICIÓN NOVENTA Y DOS EN NUESTRA HISTORIA!!!!! ¿QUIÉN SE QUIERE ANOTAR A NUESTRO LABORATORIO ESCÉNICO? OJO PARA ESTE MARTES YA ESTÁ TODO ANOTADO, PERO SE PUEDEN ANOTAR PARA EL MARTES QUE VIENE!!!! TIENEN OCHO MINUTOS PARA HACER LO QUE QUIERAN EN EL ESCENARIO. Ahora tenemos dos escenarios, sonido para banda, y piano SE ANOTAN HASTA AHORA: EXPOSICIÓN DE FOTOS HASTA EL 26/5 Noelia Salom ACTÚAN Mariana Bugallo, Rodrigo Soler, Matias Aian, Oporto Riera, Javieres Kápolo, Juan Fa, Dani Zarate, Dúo Esperanza (el mono Nahuel Rodriguez Fernandez y darinka) Banda, Fechar, Hiperimpulso Locura Pop Banda, Julian Hernandez, Harm & Ease, Ariel Aguilar, Claudia Mariel Farías, Anabel Fasanelli, Santiago Kolonizt, La Nunita Montenegro, Yo Soy Gus, Dr.Nico Monologos (Nicolas Nicolas Doctorovich), Los Pibito Orquesta y Orgasmo lesbico (Marla Estopa) EXPOSICIÓN DE CUADROS Omar Adrián FERIA DE Editorial Artexto Cultura Visual Milena Caserola Revista B Biblioteca Emergente, Elemento Disruptivo Editora, Lorena Marciana Palazzo de Gloria (que nos viste) y Diego Arbit 2 SE VIENE ALTO RANCHEO EN PALERMO!!!!! SE VIENE ALTO RANCHEO EN PALERMO!!!!! SE VIENE ALTO RANCHEO EN PALERMO!!!!! SE VIENE ALTO RANCHEO EN PALERMO!!!!!